La importancia de la caridad


Detrás de mí subieron una mujer, posiblemente húngara, y una pareja de enamorados. Me senté y la pareja se sentó delante de mí. La mujer sacó del bolso una gama de mecheros de todos los colores. ‘Dos por un euro’ entendí decir, aunque ni la miré siquiera. Parecía que le costara articular las palabras, como si por no saber hablar, fuera a vender más mecheros por lástima. Los ojos le brillaban de una manera especial, como si de un momento a otro fuera a romper a llorar. Fue paseándose por todo el vagón con cara triste y mostrando los mecheros a la gente, los encendía para que viéramos que funcionaban, pero no consiguió vender ninguno. Sencillamente, pensé que tenía mejores cosas en las que pensar, pues todos tenemos problemas. Se formó un silencio incómodo, pues aunque la mendicidad siempre ha estado presente en la sociedad, aún no sabemos actuar cuando nos encontramos con algún mendigo. Hay quien miraba al suelo, hay quien disimulaba mirando el móvil, otros hablaban de cualquier cosa para quitarle importancia a la escena, y otros (como yo) mirábamos al vacío pensando en qué tendríamos para comer. Y es que a veces le quitamos tanta importancia a la caridad. Las personas que piden por necesidad se han vuelto invisibles de tal manera, que seguramente habré visto a muchas más de las que creo haber visto. No recuerdo haberle dado nunca una limosna a nadie.

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Al salir te vi. Me esperabas con tu mejor sonrisa. Mostrándome tu apoyo y regalándome tu compasión. Realmente me sentí muy feliz en aquel instante. Sabías perfectamente que no estaba pasando por un buen momento, y por eso viniste a buscarme, para que me alejara por unos minutos del mundo real. ‘Necesito un abrazo’ te dije sin saber articular las palabras. Los ojos me brillaban de una manera especial, como si de un momento a otro fuera a romper a llorar. Recordé a la mujer del metro, aquella que pedía por necesidad. Y supliqué que tú no miraras al suelo, ni me volviera invisible para ti. Pero no, me abrazaste sin pensarlo. No le quitaste importancia a la caridad, como hacía un rato había hecho yo. Gracias por no ser como yo, gracias.

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