Y como llegué antes que tú me senté en un banco. Había árboles a un lado, un parque lleno de niños que jugaban a pelota y en frente un par de tiendas. Detrás de mí había una carretera de doble sentido que dejaba caer de vez en cuando algún que otro coche. Y ahí estaba yo, intentando buscar alguna distracción para la espera. ‘Vitamina C’ ponía en el letrero de una de las tiendas. Estaba cerrada, pues aún no habían dado las cinco, pero me imaginé por el nombre que sería una tienda de frutas. Llevaba muchísimo tiempo sin verte, sabías que no estaba pasando por un buen momento. Y viniste para hablar conmigo, pero yo no sabía ni por dónde empezar.
Hacía ya cuatro meses que no sonreía y tú no te habías dado ni cuenta, mis ojos estaban tan tristes que no miraban sino que veían. Llevaba mucho tiempo sin mirar a nadie a los ojos. Ni siquiera a ti. No los miraba porque no estaba diciendo lo que sentía, no estaba diciendo la verdad porque ni siquiera yo la sabía. No los miraba porque no quería que me vieran triste, como me estabas viendo tú en ese momento. No te habías fijado en mis manos, pero temblaban sin ningún motivo. Tampoco te diste cuenta de las ojeras tan lilas que tenía bajo los ojos. Pensaba que me estaba volviendo loca. Estaba haciendo difícil lo simple. Intentaba buscar cualquier excusa para no hacer lo que se suponía que debía hacer. Porque lo que quería hacer era lo que llevaba haciendo durante mucho tiempo: descansar de mí. Por eso, volví a dejar que se llenara el vaso hasta arriba. Sabía que esa sensación me iba a durar días. Intentaba buscarme problemas superfluos haciéndome creer a mí misma que lo peor que me podía pasar es que él no me quisiera, cuando en realidad me daba igual.
No notaste mi corazón. Pero latía muy fuerte, como si quisiera salir de mi cuerpo y dejar de formar parte de mí. Después de todo, le he reprimido todo lo que la razón ha querido. Y así me ha ido. Recordé que mi abuela siempre me había dicho que la vitamina c era muy importante para la salud. Por eso siempre me hacía tomar fruta. Yo nunca le hacía caso. Entonces pensé que si aquella vitamina era tan importante, lo más normal era que ya me hubiera muerto, o que mi corazón fallara, o que algo no fuera bien. Entonces me di cuenta de que siempre que estabas a mi lado tenías la Capacidad de Comprenderme y Capturabas mi dolor dándome tu Cariño y Compasión, me sentía Completa como si mi Corazón y el tuyo estuvieran Compenetrados. Tú eras mi vitamina C y por eso, cuando estaba contigo, me sentía tan bien.
Es bonito y es triste, nos complicamos, nos autodestruimos y buscamos en cualquier lugar lo que en realidad esta delante de ti, de tus ojos.Me alegro que algunos encuentren su vitamina C, el texto es muy guapo
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si esa vitamina C fuera como la q venden en frascos, mi vida estaría resuelta…a veces no sé si la encontré, si la dejé ir, si volverá? no sé si es vitamina C lo q necesito…estoy confundida.
Xavi: Sí, la verdad es que una vez se encuentra es muy difícil dejarla escapar.
Sexloveandsadness: yo tampoco sé lo que necesitamos, pero yo de momento me conformo con esta vitamina c que creo que ya es mucho.
Bonita aliteración, querida.
Oh amiga
La teoria es como un porque se convierte en un cuando
Mientras el donde agacha la cabeza i va pensando
Un dia de sonrisas…si, por dos cientos de llanto
Si te importa lo que digan tapate los oidos
Es sencillo palabras necias siempre se desechan al olvido
Ya saben que perro que ladra nunca habra mordido
Pero si algo esta claro esque no existe el tiempo perdido
Disfruta cuando puedas de los buenos momentos
Esta escrito que para los malos siempre nos sobra tiempo
Habre tu mente i deja que vuele libre al viento
Vitamina Cj dice orgulloso de volver a ver la chica
que desperto la esperanza i hizo crecer la semilla
ahora que piensas que para todo existe una salida
dire que el mejor descanso para la mente es una buena sonrisa
PD: Oh amiga, cuantas cosas que contarte jejejeje
Ya lo sabes, aunque no me veas siempre estare si me necesitas
Gemma, qué filóloga eres.
“Después de todo, le he reprimido todo lo que la razón ha querido”, brutal esta frase.
Jejeje, pues sí, pero es la verdad. Me pienso mucho las cosas siempre…tal vez debería no hacerlo tanto.