El anillo era de oro blanco muy fino y llevaba un diamante de tonos azules que se iluminaba cuando Cleo movía la mano. Cleo tenía las manos muy finas y siempre tenía las uñas perfectas, pero no lo llevaba puesto, se lo había guardado en una caja para que fuera una sorpresa para ellas.
- ¿Cómo te lo ha pedido?- preguntó Mariglo.
- Bueno, ha sido un poco típico, me lo ha llevado esta mañana a la cama con el café- dijo Cleo sonrojada.
- ¿Te lleva el desayuno a la cama? – dijo Flavia sin darle importancia a la noticia- joder con Mateo.
- Que no le llames Mateo, ya te he dicho que le gusta que le llamen Mat- dijo Cleo enfadada.
- Para mí, siempre será Mateo. ¿O acaso llamamos a Glo ‘Mariglo’?- dijo Flavia riéndose.
- Va, chicas, dejadlo ya- dijo Mariglo para liberar tensiones- ¿Seremos tus damas de honor?
- Eso no hay ni que preguntarlo. La hermana de Mat se ofreció, pero ya le dije que ya estaban asignadas- brindaron satisfactoriamente, sintiéndose bien con ellas mismas y alegrándose por la felicidad de Cleo. Mariglo se levantó a por tres botellas más- Por cierto, Glo, he invitado a tus padres y a tu hermano, en una semana les llegará la invitación.
Los padres de Mariglo vivían en Ocaña, un pequeño pueblo de Toledo. Se fueron allí cuando sus hijos cumplieron los dieciocho. Aquel era un pueblo tranquilo, en donde tenían una casa y en donde su padre, Javier, había veraneado desde que era joven. Su hermano, Jaime, se fue cuando tenía veinte años a Madrid. Allí montó un club nocturno de ambiente gay. Mariglo recordó a sus amigas cuando Jaime pretendía a Flavia. Flavia tenía dieciocho años y Jaime acababa de cumplir veinte, cuando le quedaban dos meses para irse a Madrid. Entonces él trabajaba en una heladería en Paseo de Gracia de Barcelona. Mariglo siempre pasaba las tardes allí con sus amigas. Allí también estaba Blanca, la que entonces era novia de Jaime.
- Lástima que ahora esté pillado ¿eh Flavia?- dijo Cleo riendo junto con Mariglo.
- Veréis, tengo que contaros algo- dijo Flavia con una medio sonrisa y sin apartar la vista de la botella- ¿Recordáis aquella noche en la que celebrábamos que Mariglo entraba en derecho?- las dos muchachas asintieron al recordar la noche- Pues estuve con Jaime.
- ¿Qué?- gritó Cleo- ¿De verdad?
- No me lo puedo creer- dijo Mariglo mientras le daba un sorbo a su cerveza. Flavia miró a Mariglo sorprendida por su reacción.
- Glo ¡lo sabías!- dijo Flavia levantándose de la silla.
Osea, que de esto habláis la chicas cuando estáis solas¿? de los hermanos de las amigas que os habéis tirado?¿ ah muy bien…sigue sigue…
Jajajajajajaja.
Bueno, es una de esas cosas. También se habla de ropa….
xD