Andrea no podía creerse que su hermana le hubiera hecho eso. Miraba sus zapatillas nuevas: eran rojas y con un lacito en medio. Las miraba fijamente con miedo de mirar alrededor y verse sola. Imaginaba que de un momento a otro llegaría su hermana a buscarla. Aquellas zapatillas nuevas le habían hecho mucho daño y esperaba que ella la ayudara a andar. Pero no lo hizo, su hermana se fue. Entonces Andrea se quitó sus zapatillas nuevas y se marchó. Anduvo llorando descalza un buen rato. Se marchó sin saber que su hermana había ido a por el coche para que no tuviera que andar. Se marchó llorando sin saber que no estaba sola.
