- Mira cómo me está mirando esa niña- susurró Pablo- soy inválido no un monstruo.
- Simplemente le resulta extraño, no es porque seas un monstruo. Mira como también está mirando a aquella chica negra, y a aquella mujer con bastón. Los niños experimentan, lo observan todo, no te sientas mal- dijo Marta acariciando a Pablo- El más mínimo cambio les parece extraordinario. Supongo que como a todos, ¿no?
- ¿Sabes?- dijo Pablo mirando a Marta- me gustaría que todo el mundo me mirara como lo haces tú.
- Y ¿cómo te miro yo?- dijo Marta sonriendo y clavando sus ojos en Pablo.
- No lo sé. No me haces sentir diferente, no me haces sentir especial como hacen todos. No te compadeces de mí, contigo puedo olvidarme de que no puedo ni siquiera correr. Me haces sentirme una persona normal- dijo Pablo cogiendo fuertemente la mano de Marta.
- Pues, ¿sabes?- preguntó Marta.
![peaton-y-silla-de-ruedas[1] peaton-y-silla-de-ruedas[1]](http://negrustica.files.wordpress.com/2009/10/peaton-y-silla-de-ruedas1.jpg?w=499&h=160)
- ¿Qué?- susurró él.
- Que a mí me pasa completamente lo contrario: me haces sentir la persona más especial del mundo, una persona diferente, una persona mejor.
La discriminación física es una barrera psicológica, un obstáculo artificial, falso. Precioso relato Irene.
Wow…mw gusto, me encanto…me conmovio…
Que buen post…
Solamente !