Supongo que sin quererlo he ido llenando de nuevas palabras estas hojas. Pero hoy me he dado cuenta de que no son nuevas, de que las inventé cuando era pequeña. Las inventé por necesidad, por la necesidad de entenderme a mí misma y respirar tranquila. Pero es que solo estoy tranquila cuando tú lees mis palabras, cuando las entiendes y las burlas, las desordenas y me las devuelves con ese olor optimista. Sólo tú podrías entender que hoy me apetece quedarme aquí, tapándome hasta el cuello para no sentir mi miedo. Cerrando los ojos hasta hacerme diminuta y sentirme libre debajo de un cojín. Me apetece tumbarme y escuchar una de esas canciones que te despierta el alma a ritmos de una base que hace vibrar a sístole y llorar a diástole, una de esas que dura eternamente. No puedo decirte quién soy, de dónde vengo y qué me inquieta. No quiero que lo sepas porque ya lo has descubierto. Tú me conoces y sigues aquí. Gracias. No todo el mundo lo ha hecho.
Cuando estoy contigo me evado del mundo, olvido que existe, que formo parte de él. Has plantado árboles altos que nos protegen de la lluvia y te has sentado a mi lado a jugar con mi sonrisa. Has cogido nuestros malos recuerdos y los has metido en un cofre que abandonaste en el desierto anoche. Contigo me siento libre, porque me acompañas a ser feliz, me ayudas a no pensar, me enseñas que no necesito aquello que no tengo, y que lo que tengo es lo que ha estado ahí toda la vida, lo que importa. Me acompañas a estar siempre acompañada, y notas mi miedo cuando llevo mis temores como pasajeros. Viajan en primera clase, junto con mis sentimientos, y cuando no se ponen de acuerdo, como ahora, se pelan y me desencajan el trayecto. Pero tú los has echado del vagón, ya no están ahí, han desaparecido y ni siquiera me he dado cuenta. Mis miedos te tienen miedo, los asustas y me haces grande.
Vengo decidida a deshacer mi equipaje. Lo haré poco a poco y sin prisa, tengo toda la vida. Quiero ir deshaciéndome de todo aquello que verdaderamente no importa, aquello de lo que me da miedo decir adiós, aquello de lo que ya debería haberme despedido hace mucho tiempo. Te has convertido en mi oasis, una visión para muchos, un lugar de descanso y tranquilidad para mí. Tú te llevas mis disfraces y me ves, me ves cómo soy. Y yo necesito que respires conmigo y que me susurres que todo va a salir bien, incluso cuando haya cometido la mayor de las locuras. Necesito que me demuestres que todo tiene solución, incluso lo de estos pequeños trozos que un día guardé en esta caja con la mayor de mis esperanzas. Que no dejes de recordarme quién soy, que estés a mi lado y que seas mi oasis como nunca, como siempre…
![oasis[1]](http://negrustica.files.wordpress.com/2011/07/oasis1.jpg?w=300&h=225)